VIVIR EXPERIENCIAS

Juguetes y regalos conscientes en Navidad

Desde que leí que cada compra que haces es como un voto que depositas a alguien… la frase me ronda por la cabeza y es que no pude estar más de acuerdo.

Apostar hoy en día por empresas locales, de aquí (tu país), sostenibles y responsables con la manera de producir y fabricar, conscientes del impacto que tienen sus materiales a nivel mundial (sin usar plásticos incluso ni el el packaging)… es todo un reto. Así que gracias por llegar hasta aquí.

Los juguetes y materiales que entran en casa son una pieza más de la educación que damos a nuestras hijas e hijos.

¿Qué necesitan las niñas y niños para jugar? Qué debe tenr un juguete para que no sólo sea divertido? Y cómo escoger estos juguetes? Cómo afecta la Navidad, los familiares y el consumismo en éstas elecciones?

Os voy a citar a cuatro autores y cuatro textos que, para nosotros, son claves para entender que en el juego, no todo vale. Deberíamos pasar un filtro y saber qué queremos que tengan nuestros hijos en casa a la hora de jugar:

«Los juegos son la forma más elevada de la investigación» (Albert Einstein)

«Todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando» (Francesco Tonucci)

«El juego es el nucleo de la vida de los niños y niñas. Es la forma en la que aprenden sobre el medio ambiente, las personas y , sobretodo, sobre sí mismos. Los juguetes son las herramientas del juego creativo y, con los juguetes adecuados, un niños puede tener no solo una experiencia entretenida, si no una experiencia enriquecedora» (Margaret Ostheimer)

«Los niños necesitan tiempo y espacio para jugar. Jugar no es un lujo, es una necesidad» (Kay Redfield Jamison) 

El juego libre es un espacio de descubrimiento. A través del juego, la experimentación con el espacio, la exploración, las personas y los objetos, los niños comienzan a construir la realidad, a encontrar límites que la configuran y también a tomar consciencia de su propio yo en relación con él mismo y con el entorno.

Así pues, el juego libre ayuda a elaborar conocimientos y aprendizajes que le son esenciales para la vida. Donde tengan libertad de escoger, de inventar, imaginar y de ser ellos mismos. Ellos ponen las normas y nosotros (los adultos), los límites.

El otro día, en una charla que hizo Casiana (fundadora de Grapat), nos explicaba las normas del juego libre en su casa:

  • No hacerse daño a uno mismo
  • No hacer daño a los demás
  • Tener cuidado del material
  • Tener cuidado del entorno donde jugamos

A partir de aquí… ¡a jugar!

Otros aspectos importantes a tener en cuenta para que ellos puedan jugar libremente:

  • En el kaos no hay sitio para el juego. A veces está todo tan desordenado o hay tantas cosas que no encuentran nada, no saben qué hay, no saben por dónde comenzar ni qué hacer exactamente.
  • Tener 6 propuestas de juego a mano, no más. Tener muchas propuestas son muchos ímputs. Menos es más! Si hay alguna propuesta a la que no juegan durante un tiempo, se retira y se cambia por otra.
  • Provocaciones o presentaciones de las actividades con sentido. No poner todo el material en una caja enorme (donde no podrán acceder a todo), o si estamos en Navidad, hacer porpuestas que vayan acorde con la estación en la que estamos, por ejemplo.

¿Cómo escoger estos juguetes?

De cara a Navidad, lo importante es que los regalos sean los regalos justos, de calidad y que vayan acorde con su edad o momento evolutivo.

Y para que el listado no se alargue demasiado, nosotros practicamos desde hace unos años la norma de los 4 regalos (que pueden ser 3, 5, o los que creáis necesarios).

En casa, cada familiar recibe 4 regalos:

  1. Algo para vestir (puede ser ropa, o incluso el disfraz del próximo carnaval!)
  2. Algo para aprender (un cuento, material educativo…)
  3. Algo que necesite (una mochila nueva, una funda nórdica…)
  4. Algo que realmente desee (aquello que pide con muchas ganas y que le hace mucha ilusión tener, a pesar de que no pase por nuestros mejores filtros)

También puede haber un regalo por núcleo familiar, o añadir y quitar estas etiquetas según la necesidad de cada familia. Pero vamos… que la idea es no recibir 20 regalos, ya que a partir del cuarto no les hacen caso y, sobretodo, crecen sin valorar lo que tienen, donde lo importante es la abundancia y el poseer, aunque no necesiten.

Sobre cómo afecta la Navidad en nuestras familias, os dejamos un post de Esther Martínez (clicando aquí), donde hace propuestas muy interesantes a la hora de gestionar los regalos con los familiares.

Y ya por último, recordaros que aprender, también es jugar. El aprendizaje, también tiene cabida en Navidad.

De generación en generación tenemos la responsabilidad de dar pequeños pasos para ir cambiando. A mi madre, para reyes, le traían naranjas. A mi suegra, chocolate caliente. ¿Cómo hemos pasado de un extremo al otro en tan pocos años? Es así como queremos educar a nuestros hijos?

El objetivo de los juguetes y la Navidad es que, lo que más nos pese a todos, sean las experiencias vividas y no los regalos recibidos. Así que, al fin y al cabo, si ellos no reciben toooodos los regalos que les gustaría y pasan tiempo de calidad con nosotros haciendo actividades con y por ellos, eso es lo que van a recordar y lo que les va a pesar para siempre. ¿No crees?

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